Feb 14

"Dulce invierno"

Tarde cuando miro por la ventana,
no logro distinguir ningún paisaje familiar.
El silencio va ganando espacios,
las paredes de la habitación se acercan
a mí, dejándome recluido en un rincón.

Tu voz rompe el silencio,
que sólo el suspiro del viento interrumpía.
El gris va tomando matices sepia y las
paredes comienzan a abrirse mientras
caminas hacia mi dirección...

Me extiendes la mano para levantarme,
pero el peso que siento no me deja
hacerlo.
Entonces te posas a mi lado y como
tantas otras veces, haces que escuche lo
que me hace falta oír y haces que sienta lo que me hace vivir.

El sol aparece en esta tierra tan lejana del lugar
que creímos que sería nuestro hogar,
encendiendo el horizonte con colores
que tiñen a las nubes de rojo.

Haces que todo cambie,
tomaste este frío espacio de cemento
y lo convertiste en nuestro refugio,
llenando de ti cada centímetro de este lugar.
No puedo imaginar un camino perfecto,
si lo que más tengo son imperfecciones,
tampoco puedo predecir mi futuro,
si apenas puedo decidir qué haré el día de mañana.

Lo único claro en este mundo tan confuso,
es que no importa el lugar donde estemos,
ni la situación en que nos encontremos,
lo que le da sentido a mi vida
y hace que cada mañana sea una aventura nueva,
eres tú.

Para María José Andrade, quien es la responsable de que después de más de tres años, haya tenido las ganas y la motivación de volver a escribir en este lugar. No existen palabras para describir la felicidad que me has regalado, eres todo y más que de lo que toda mi vida soñé.

Pamplona, 14 de febrero de 2009